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Casas pasivas

1/Oct/2020 | Casa Pasiva | 0 Comentarios

¿Qué son las casas pasivas o Passivhaus?

Las casas pasivas o passivhaus son construcciones energéticamente muy eficientes que pueden reducir las necesidades energéticas para calentar o enfriar la casa hasta un 90%, manteniendo una temperatura de confort estable a lo largo del año.

Las casas pasivas buscan reducir al máximo la hipoteca energética, es decir, el coste energético necesario para vivir en casa.

Para conseguir estos objetivos de eficiencia energética, las casas pasivas cuentan con un alto aislamiento, varias veces superior a los estándares de la construcción convencional, hay un control riguroso de los puentes térmicos, cuentan con ventanas y marcos de máxima calidad y un aprovechamiento óptimo del sol.

Para entender de forma simple el funcionamiento de una casa pasiva, podemos poner como ejemplo una cafetera y un termo: La cafetera para mantener el café caliente, utiliza una resistencia eléctrica (Principio Activo) mientras que el termo, gracias a sus propiedades de aislamiento, puede mantener el café caliente (Principio pasivo).

También se puede ir un paso más allá, y si las necesidades energéticas necesarias para mantener el confort a través de los sistemas activos provienen de fuentes energéticas renovables, podemos hablar de una casa pasiva de consumo nulo. Estas demandas se pueden cubrir con energía fotovoltaica, aerotermia, entre otros.

El concepto de casa pasiva se puede aplicar a cualquier clase de climatología, por eso en Inkub realizamos un estudio del terreno para aplicar las soluciones más eficientes siempre en función de donde se construirá la casa.

EN INKUB ENTENDEMOS LA EFICIENCIA ENERGÉTICA COMO UNO DE LOS PILARES PRINCIPALES A LA HORA DE DISEÑAR TU CASA

Los cinco principios básicos para una casa pasiva

Aislamiento térmico

Un buen aislamiento nos permite mantener la casa caliente en invierno, ya que evita que el calor se vaya fuera, mientras que en verano se producirá el efecto contrario, mantendremos la casa fresca, evitando que el calor entre dentro.

En función de la ubicación de la casa, será conveniente aplicar un determinado espesor de aislamiento. Las necesidades de cada casa se pueden conocer a través de un cálculo muy simple.

Para tener un absoluto control de la temperatura, se ha de aislar las paredes, techos y suelos de la casa, y tanto los materiales como la forma como se aplican son de vital importancia. Según los datos del IDAE, la climatización supone un 50% del consumo energético de una casa.

Ventanas

Las ventanas suelen ser los puntos más débiles de la envolvente, las casas pasivas incorporan ventanas con los marcos aislados, doble o triple cristal y el uso de gases nobles en las cámaras de aire para mejorar los coeficientes de transmisión térmica.

La orientación de la casa también juega un papel clave, se debe conseguir captar el máximo de sol en invierno para calentar la casa, mientras que en verano, tendremos que proteger al máximo de este.

El uso de buenas ventanas, permite la entrada del calor del sol mientras que no deja que el calor interior marche hacia fuera. Esto ocurre por lo que conocemos como efecto invernadero, el vidrio deja pasar la radiación solar mientras que bloquea la salida las radiaciones infrarrojas, que son las que se producen en el interior de la casa. El uso de doble o triple cristal, también evitará las pérdidas por conductividad térmica.

Por este motivo, es muy importante distribuir las diferentes ventanas en función de la orientación de la casa para que en invierno entre la máxima calor del sol, mientras que en verano debemos evitar que éste entre dentro. Para que el calor no entre en verano, se utilizan diferentes protecciones que permiten el paso de la luz dentro de casa, pero no del calor.

Estanqueidad

Con una casa estanca lo que se busca es evitar que haya fugas de aire y filtraciones de agua.

Para entender el papel de la capa que da la estanqueidad en la casa podemos meter el siguiente ejemplo: con un jersey de lana podemos mantener el calor de nuestro cuerpo a la temperatura de confort, pero en un día de viento, esta propiedad de aislamiento se pierde, por lo que necesitaríamos otra capa que nos proteja del viento, por ejemplo una chaqueta cortavientos, de este modo, el jersey de lana volvería a actuar de aislamiento. Pues este concepto también se aplica a las casas pasivas, tenemos que meter una buena capa de aislamiento para mantener el calor y una capa estanca para evitar filtraciones de aire.

Libre de puentes térmicos

Los puentes térmicos son los puntos de la casa por los que es más fácil que entre o salga el calor, como por ejemplo zonas sin aislamientos, ventanas con cristales simples, etc. Las casas pasivas parten de un buen diseño para eliminar todos los posibles puentes térmicos que pudiera haber y así minimizar al máximo las pérdidas energéticas.

Debemos entender un puente térmico como un agujero en un cubo con agua, el calor del interior de la casa marcharía hacia fuera de la misma forma que el agua a través del agujero del cubo. El calor, al igual que el agua, siempre coge el camino más fácil.

A la hora de diseñar una casa, tenemos que tener en cuenta la regla del lápiz, la cual dice que debemos ser capaces de dibujar la capa de aislamiento dando la vuelta a toda la casa sin levantar el lápiz.

Ventilación mecánica controlada con recuperador de calor

El sistema de ventilación mecánica controlada es una de las piezas clave para el buen funcionamiento de un edificio pasivo. Este aparato renueva constantemente el aire del interior de la casa.

El aire que entra nuevo es previamente filtrado y antes de entrar intercambia temperatura con el aire que extraemos del interior, de este modo, el aire que entra en verano es más fresco, y el aire que entra en invierno es más caliente.

  LA ARQUITECTURA DEBE CONSTITUIRSE COMO UN ACTIVO AMBIENTAL ANTE EL CAMBIO CLIMÁTICO Y EN INKUB CREEMOS QUE LA REVOLUCIÓN COMIENZA EN CASA

Ayuda a combatir el cambio climático con una casa pasiva

Tendemos a atribuir todos los problemas del cambio climático a aquellos pocos que a simple vista podemos ver, como por ejemplo los coches, ya que sabemos que el humo que sale por el tubo de escape perjudica nuestro planeta, pero en cambio, nunca nos paramos a pensar en los efectos negativos que producen nuestras casas, por el simple hecho de que no lo vemos.

Mientras que las emisiones producidas por los coches contribuyen a un 13% de la contaminación de nuestras ciudades, la edificación representa un 53% de ésta.

Las casas pasivas son una pieza clave para combatir el cambio climático, ya que son capaces de reducir hasta un 90% el consumo de energía de la vivienda. Además, combinándolo con el uso de energías renovables podemos conseguir una casa pasiva de consumo nulo. Hoy en día, la tecnología fotovoltaica ha evolucionado muchísimo, y las instalaciones se amortizan en muy pocos años.

Desde Inkub queremos ir más allá y que nuestras casas sean activos ambientales efectivos en la lucha contra la emergencia climática. Por ello, además de centrarnos en conseguir una gran eficiencia energética, tenemos en igual consideración la elección de los materiales que utilizamos en nuestra construcción para conseguir casas sanas y más sostenibles posible.

Los muros de madera son una pieza clave, ya que la madera es el material para la construcción más sostenible, siendo el único material que en lugar de presentar una huella de carbono positiva, la presenta negativa como se muestra en la gráfica.

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